[Sobre el trabajo profesional, como medio específico para alcanzar la santidad; también designada por el íncipit Meum gaudium, lleva la fecha del 15 de octubre de 1948 y salió impresa en enero de 1966].
Contenido
Se pueden notar cinco partes en esta Carta. La primera (§§ 1-7) trata del trabajo como «realidad santificable y santificadora» (§ 4c). San Josemaría expone que la vocación del Opus Dei no provoca un cambio de ocupación: cada cual sigue trabajando donde estaba (§§ 1-2). Después de hablar sobre el trabajo en la Sagrada Escritura, explica que la «vocación profesional es parte de nuestra vocación divina» (§ 7b), pues la tarea laboral no es solo un ámbito, sino un medio específico de santificación.
La segunda sección (§§ 10-16) podría sintetizarse con esta frase: «Si queremos santificar el trabajo, hay que cumplir ineludiblemente una primera condición: trabajar, y trabajar bien» (§ 10a). Versa, por tanto, sobre las características humanas que debe tener esa actividad, para que sea santificable.
La tercera parte (§§ 17-26) aborda una cuestión nuclear: sentadas las premisas para que un trabajo sea santificable, se explica ahora cómo se realiza esa divinización de las ocupaciones humanas, cómo Dios las hace suyas y las eleva al orden sobrenatural. Todo gira en torno a la vida de oración y a la contemplación de Dios mientras se trabaja, y se podría resumir en esta simple frase: «trabajad cara a Dios» (§ 18b). Nuestro Señor hace lo demás: «Con la gracia de Dios, dais a vuestro trabajo profesional en medio del mundo su sentido más hondo y más pleno, al orientarlo hacia la salvación de las almas, al ponerlo en relación con la misión redentora de Cristo» (§ 20a). La unión con Dios mientras se trabaja es clave: «santificaremos el trabajo, si somos santos, si nos esforzamos verdaderamente por ser santos. Nuestra misión es divina, y solo la realizaremos en unión con Dios» (§ 20c).
En una cuarta sección explica de qué modo el trabajo es medio para santificar a los demás, mediante la caridad apostólica (§§ 27-31). Para santificar el trabajo se requiere vivir el mandato del Amor, que llevará «no solo a vivir con extrema delicadeza la justicia, sino a excederos en la caridad» (§ 27b). El apostolado en el trabajo consiste en aprovechar «las relaciones sociales o de amistad, que nacen al desempeñar la profesión, para acercar a Dios esas almas» (§ 31c).
En la última parte, trata del desprendimiento de la labor profesional y de la disponibilidad de los numerarios y agregados de la Obra para dedicarse a actividades apostólicas o de formación (§§ 32-41).