San José: «el hombre de la sonrisa permanente y el encogimiento de hombros»

Autor
AA.VV
Publicación
Collationes.org

San Josemaría utilizaba a veces expresiones muy gráficas para describir rasgos espirituales. Cuando hablaba de San José como “el hombre del encogimiento de hombros” [1], no era una frase negativa ni de indiferencia; al contrario, expresaba una actitud muy profunda de abandono en Dios.

1. El gesto humano. El encogimiento de hombros es un gesto sencillo que significa algo así como:

  • “No entiendo todo… pero sigo adelante.”
  • San Josemaría veía en San José esa actitud ante los misterios de Dios.

2. San José ante situaciones incomprensibles

  • En el Evangelio, San José se encuentra varias veces ante situaciones que humanamente no entiende:
  • El embarazo de María antes de vivir juntos (Mt 1,18-25).
  • La orden del ángel de huir a Egipto (Mt 2,13).
  • Una vida llena de cambios inesperados.
  • No hay discursos de José en el Evangelio. Solo decisiones y obediencia.

San Josemaría interpretaba esa actitud así:

José podría haber dicho interiormente:

  • “Señor, no lo entiendo del todo… pero si Tú lo quieres, adelante.”
  • Ese “encogerse de hombros” sería entonces un gesto de confianza humilde, no de pasividad.

3. Rasgo espiritual: realismo y abandono

Para san Josemaría, San José representa:

  • Humildad: no exige entender todo.
  • Realismo: acepta la vida como viene.
  • Confianza: se abandona en Dios.

Por eso veía en él una espiritualidad muy práctica: hacer lo que Dios pide, sin dramatismos.

4. Una actitud muy humana

San Josemaría apreciaba mucho esa actitud porque la veía útil para la vida cristiana cotidiana:

  • Cuando surgen problemas.
  • Cuando no se entiende un plan de Dios.
  • Cuando aparecen dificultades apostólicas o profesionales.

El “encogimiento de hombros” de San José sería decir:

“Bueno… si Dios lo quiere así, seguimos trabajando.”

5. En el fondo: serenidad sobrenatural

Por eso esta expresión apunta a una virtud muy josefina:

  • la serenidad del que confía plenamente en Dios.
  • Sin quejarse, sin dramatizar, simplemente obedeciendo y trabajando.

 

 

[1]  «¡San José es maravilloso! Es el santo de la humildad rendida…, de la sonrisa permanente y del encogimiento de hombros» (San Josemaría, citado en A. Vázquez de Prada, El Fundador del Opus Dei (III), Rialp, Madrid 2003, p. 728, nota 170: (...) D. José Luis Soria Saiz recoge una breve y estupenda definición que el Fundador hizo del Santo Patriarca el 18 de marzo de 1974, víspera de su festividad: ¡San José es maravilloso! Es el santo de la humildad rendida..., de la sonrisa permanente y del encogimiento de hombros (RHF, T-07920, Anexo II, p. 24). Con ello quería expresar el Fundador la absoluta disposición del Santo Patriarca, noche y día, para hacer la Voluntad de Dios, sereno y confiado para abrirse paso a través de las dificultades, atento a las personas que Dios había puesto bajo su tutela.