Cónclave: el desarrollo de la elección

            El desarrollo de la elección

Ofrecemos el detalle completo de las normas y reglas de la elección  del Sumo Pontífice

       La elección se realiza per scrutinium y se requieren los dos tercios  de los votos, calculados sobre la totalidad de los electores  presentes. En el caso en que el número de Cardenales presentes no     pueda dividirse en tres partes iguales, para la validez de la  elección del Sumo Pontífice se requiere un voto más.   Se procederá a la elección inmediatamente. Si eso sucede ya en la   tarde del primer día, se tendrá un solo escrutinio; en los días     sucesivos si la elección no ha tenido lugar en el primer escrutinio, se deben realizar dos votaciones tanto en la mañana como en la tarde

  El procedimiento del escrutinio se desarrolla en tres fases:

1) Pre-escrutinio;

2) Escrutinio verdadero y propio;

3) Post-escrutinio 

  1. Pre-escrutinio

            a. Preparación y distribución de las papeletas por parte de los  Ceremonieros, quienes entregan por lo menos dos o tres a cada Cardenal elector

              b. Extracción por sorteo, entre todos los Cardenales electores, de    tres Escrutadores, de tres encargados de recoger los votos de los   enfermos, llamados Infirmarii, y de tres Revisores; este sorteo es     realizado públicamente por el último Cardenal Diácono, el cual  extrae seguidamente los nueve nombres de quienes deberán desarrollar     tales funciones;       

c. Si en la extracción de los Escrutadores, de los Infirmarii y de   los Revisores, salieran los nombres de Cardenales electores que, por   enfermedad u otro motivo, están impedidos de llevar a cabo estas     funciones, en su lugar se extraerán los nombres de otros no   impedidos. Los tres primeros extraídos actuarán de Escrutadores, los  tres segundos de Infirmarii y los otros tres de Revisores. 

  i. La papeleta ha de tener forma rectangular y llevar escritas en la   mitad superior, a ser posible impresas, las palabras: Eligo in  Summum Pontificem, mientras que en la mitad inferior debe dejarse   espacio para escribir el nombre del elegido; por tanto, la papeleta  está hecha de modo que pueda ser doblada por la mitad la compilación  de las papeletas debe hacerse de modo secreto por cada Cardenal elector, el cual escribirá claramente, con caligrafía lo más irreconocible posible, el nombre del que elige, evitando escribir  más nombres, ya que en ese caso el voto sería nulo, doblando dos veces la papeleta

  ii. Durante las votaciones, los Cardenales electores deben   permanecer en la Capilla Sixtina solos y por eso, inmediatamente después de la distribución de las papeletas y antes de que los     electores empiecen a escribir, el Secretario del Colegio de los  Cardenales, el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias y  los Ceremonieros deben salir de allí; después de su salida, el  último Cardenal Diácono cerrará la puerta, abriéndola y cerrándola  todas las veces que sea necesario, como por ejemplo cuando los   Infirmarii salgan para recoger los votos de los enfermos y vuelven a     la Capilla.   

  2. Escrutinio verdadero o propio

             a. Introducción de las papeletas en la urna apropiada;      

b. Mezcla y el recuento de las mismas;     

 c. Escrutinio de los votos.       

d. Cada Cardenal elector, por orden de precedencia, después de haber    escrito y doblado la papeleta, teniéndola levantada de modo que sea   visible, la lleva al altar, delante del cual están los Escrutadores  y sobre el cual está colocada una urna cubierta por un plato para   recoger las papeletas.

            i. Llegado allí, el Cardenal elector pronuncia en voz alta la   siguiente fórmula de juramento: Pongo por testigo a Cristo Señor, el    cual me juzgará, de que doy mi voto a quien, en presencia de Dios,    creo que debe ser elegido. A continuación deposita la papeleta en el  plato y con éste la introduce en la urna. Hecho esto, se inclina  ante el altar y vuelve a su sitio. 

             e. Una vez que todos los Cardenales electores hayan introducido su    papeleta en la urna, el primer Escrutador la mueve varias veces para    mezclar las papeletas e, inmediatamente después, el último   Escrutador procede a contarlas, extrayéndolas de manera visible una  a una de la urna y colocándolas en otro recipiente vacío, ya   preparado para ello. Si el número de las papeletas no corresponde al   número de los electores, hay que quemarlas todas y proceder  inmediatamente a una segunda votación; si, por el contrario,     corresponde al número de electores, se continúa el recuento como se   dice más abajo.

  f. Los Escrutadores se sientan en una mesa colocada delante del    altar; el primero de ellos toma una papeleta, la abre, observa el    nombre del elegido y la pasa al segundo Escrutador quien, comprobado  a su vez el nombre del elegido, la pasa al tercero, el cual la lee     en voz alta e inteligible, de manera que todos los electores  presentes puedan anotar el voto en una hoja. El mismo Escrutador     anota el nombre leído en la papeleta. Si durante el recuento de los     votos los Escrutadores encontrasen dos papeletas dobladas de modo     que parezcan rellenadas por un solo elector, si éstas llevan el     mismo nombre, se cuentan como un solo voto; si, por el contrario,     llevan dos nombres diferentes, no será válido ninguno de los dos;     sin embargo, la votación no será anulada en ninguno de los dos   casos.

             g. Concluido el escrutinio de las papeletas, los Escrutadores suman   los votos obtenidos por los varios nombres y los anotan en una hoja   aparte. El último de los Escrutadores, a medida que lee las   papeletas, las perfora con una aguja en el punto en que se encuentra   la palabra Eligo y las inserta en un hilo, para que puedan ser    conservadas con más seguridad. Al terminar la lectura de los  nombres, se atan los extremos del hilo con un nudo y las papeletas    así unidas se ponen en un recipiente o al lado de la mesa.   

  3. Post-escrutinio: 

  a. Recuento de los votos; 

  b. Control de los votos 

  c. Quema de las papeletas. 

  d. Los Escrutadores hacen la suma de todos los votos que cada uno ha   obtenido, y si ninguno ha alcanzado los dos tercios de los votos en  aquella votación, el Papa no ha sido elegido 

  e. Si resulta que alguno ha obtenido los dos tercios, se tiene por  canónicamente válida la elección del Romano Pontífice. En ambos  casos, los Revisores deben proceder al control tanto de las  papeletas como de las anotaciones hechas por los Escrutadores, para   comprobar que éstos han realizado con exactitud y fidelidad su  función. 

  f. Inmediatamente después de la revisión, todas las papeletas son    quemadas por los Escrutadores 

  g. En el caso de que se debiera proceder inmediatamente a una    segunda votación, las papeletas de la primera votación se quemarán    sólo al final, junto con las de la segunda votación.

  h. El Cardenal Camarlengo redactará un escrito, que debe ser   aprobado también por los tres Cardenales Asistentes, en el cual  declare el resultado de las votaciones de cada sesión.

  i. Este escrito será entregado al Papa y después se conservará en el  archivo correspondiente, cerrado en un sobre sellado, que no podrá    ser abierto por nadie, a no ser que el Sumo Pontífice lo permitiera explícitamente.