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Lunes, 24 Octubre 2011

Elección de la Misa y sus partes (I)

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En vistas al inicio del nuevo año litúrgico, ofrecemos el artículo Elección de la Misa y sus partes (I), del Rev. Prof. Juan José Silvestre, sobre la selección de los diversos formularios en la celebración de la Santa Misa (cfr. Institutio Generalis Missalis Romani, n. 352), pensando en el provecho espiritual de los fieles.

 

Juan José Silvestre, Elección de la Misa y sus partes (I), en www.collationes.org, 24 de octubre de 2011.

 

El capítulo VII de la Institutio Generalis Missalis Romani (IGMR) del 2002 se titula: “Elección de la Misa y de sus partes” y en el primero de sus números se lee: “La eficacia pastoral de la celebración aumentará ciertamente si los textos de las lecturas, de las oraciones y de los cantos corresponden convenientemente, en cuanto sea posible, a las necesidades, a la preparación espiritual y a la índole de los participantes. Esto se obtendrá provechosamente empleando la variada posibilidad de elección que se describe más abajo” (IGMR, n. 352). En este sentido el Ordo Missae celebrandae et Divini Officii persolvendi (comúnmente denominado Calendario Litúrgico o Epacta) constituye una valiosa ayuda a la hora de decidir sobre las opciones que ofrece el Misal y el leccionario. De todos modos, en el Ordo no se pueden establecer todas las posibilidades para cada día. Por eso se ha comprobado que es muy útil que el sacerdote estudie la Epacta con tiempo, antes de iniciar un nuevo año litúrgico.

A) ¿Cuándo se puede elegir el formulario de Misa?

Para responder a esta pregunta encontramos un criterio en la propia clasificación de los días litúrgicos:

  • domingos;
  • solemnidades, fiestas y memorias;
  • ferias.

El domingo, por su peculiar importancia, cede únicamente su celebración a las solemnidades (se entiende del Señor, de la Santísima Virgen y de los Santos —por ejemplo San Juan Bautista, Santos Pedro y Pablo—) y fiestas del Señor. Los domingos de Adviento, Cuaresma y Pascua tienen preferencia sobre todas las fiestas del Señor y sobre todas las solemnidades[1].

Los domingos y solemnidades comienzan con las primeras Vísperas. Algunas solemnidades también gozan de una Misa propia de la Vigilia (Navidad, Epifanía, Ascensión, Pentecostés, San Juan Bautista, Santos Pedro y Pablo, Asunción).

En esta misma línea, para responder a la pregunta ¿cuándo se puede elegir el formulario de Misa?, la IGMR, en sus nn. 353-355, ofrece las siguientes indicaciones:

- IGMR, n. 353: “En las solemnidades, el sacerdote deberá seguir el calendario de la iglesia en la que celebra”.

- Con carácter general se lee en IGMR, n. 354: “En los domingos y en las ferias de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, en las fiestas y en las memorias obligatorias:

a) Si la Misa se celebra con pueblo, el sacerdote seguirá el calendario de la iglesia en que celebra.

b) Si se celebra la Misa, en la cual participa un solo ministro, el sacerdote puede elegir el calendario de la iglesia o el calendario propio”.

- Y más en concreto se señala, IGMR, n. 355: “En las memorias libres:

a) En las ferias de Adviento, desde el 17 hasta el 24 de diciembre, los días que corresponden a la Octava de Navidad y las ferias de Cuaresma, excepto el Miércoles de Ceniza, y en las ferias de Semana Santa, se dice la Misa del día litúrgico correspondiente; y de la memoria quizás inscrita en el calendario general, puede tomarse la colecta, con tal de que no coincida con el Miércoles de Ceniza o con una de las ferias de Semana Santa. En las ferias del Tiempo Pascual las memorias de los Santos pueden celebrarse ritualmente íntegras.

b) En las ferias de Adviento antes del 17 de diciembre, en las ferias del tiempo de Navidad desde el 2 de enero y en las ferias del Tiempo Pascual, puede elegirse la Misa de la feria, o la Misa del Santo, o la de uno de los santos de los que se haga memoria, o la Misa de algún santo que esté inscrito ese día en el Martirologio.

c) En las ferias del Tiempo Ordinario, puede elegirse la Misa de la feria, o la Misa de una memoria libre que quizás caiga ese día o la Misa de algún Santo inscrito ese día en el Martirologio o una de las Misas por diversas necesidades o una Misa votiva”.

- El precedente n. 355 b) ha de completarse con lo que se señala en IGMR, n. 376: “En los días en que se celebra una memoria obligatoria o una feria de Adviento hasta el 16 de diciembre inclusive, del tiempo de Navidad desde el 2 de enero, o del tiempo pascual después de la Octava de Pascua, se prohíben de por sí las Misas por diversas necesidades, por diversas circunstancias y las votivas. Pero, si una verdadera necesidad o utilidad pastoral lo exige, en la celebración con pueblo puede emplearse la Misa que, a juicio del rector de la iglesia o del mismo sacerdote, sea conforme con esa necesidad o utilidad”.

Se puede plantear la siguiente duda: en los días en que se celebra una memoria obligatoria, p. ej., la de un santo o santa, ¿sería posible optar por otra Misa, si el celebrante considera que esa memoria da poca devoción a los fieles que participan? A mi entender, el hecho de que una memoria obligatoria dé poca devoción o que parezca de más calado para los fieles celebrar una Misa votiva, no son razones suficientes para considerar que existe una "verdadera necesidad o utilidad pastoral" (IGMR, n. 376) que aconseje la celebración de una Misa diversa. Conviene tener en cuenta que para la piedad de los fieles (pro fidelium pietate), la IGMR ya prevé las misas votivas de los misterios del Señor, o en honor de la bienaventurada Virgen o de los Ángeles o de cualquier Santo, o de todos los Santos, que pueden celebrarse "en las ferias durante el año, aunque ocurra una memoria libre" (n. 375).

Por otra parte la misma IGMR n. 31 prevé que el sacerdote pueda “introducir a los fieles, con brevísimas palabras, a la Misa del día, después del saludo inicial y antes del rito penitencial”. Unos brevísimos trazos de la figura del santo o santa que se celebra pueden contribuir a celebrar la sagrada liturgia “dirigiendo la mirada a Dios en la comunión de los santos, de la Iglesia viva de todos los lugares y de todos los tiempos”[2].

En resumen, el sacerdote tiene la capacidad de elegir qué formulario de Misa utilizar para la celebración:

- en las ferias del Tiempo Ordinario: Misa de la feria, Misa de una memoria libre, Misa de algún Santo inscrito ese día en el Martirologio, una Misa por diversas necesidades o una Misa votiva.

- en las ferias de Adviento antes del 17 de diciembre: Misa de la feria o Misa de una memoria libre.

- ferias del Tiempo de Navidad desde el 2 de enero: Misa de la feria o Misa de una memoria libre.

- ferias del Tiempo Pascual: Misa de la feria o Misa de una memoria libre.

- ferias de Adviento después del 17 de diciembre, Octava de Navidad y ferias de Cuaresma y Semana Santa: Misa del día litúrgico correspondiente. Es decir, no hay posibilidad de elegir.

El siguiente cuadro puede ser de ayuda:

Siglas:

V1: Misas rituales (IGMR, 372). Misas por varias necesidades y votivas, por orden o con el consenso del Ordinario del lugar, en el caso de necesidad particularmente grave o de una utilidad pastoral (ibid., 374).

V2: Misas por varias necesidades y votivas a juicio del rector de la iglesia o del mismo sacerdote celebrante en caso de que lo requiera una auténtica necesidad o una utilidad pastoral (ibid., 376).

V3: Misas por varias necesidades o votivas por la devoción de los fieles a elección del sacerdote celebrante (ibid., 371).

D1: Misa de exequias (ibid., 380).

D2: Misa a la noticia de la muerte o en el día de la sepultura definitiva o en el primer aniversario (ibid., 381).

D3: Misa “cotidiana” por los difuntos (ibid., 381). Cuando están prohibidas D1 y D2, es evidente la prohibición de D3.

 

 

Días

Permitidas

Prohibidas

1

Solemnidades de precepto

 

V1
D1

2

Domingos de Adviento, de Cuaresma y de Pascua

 

V1
D1

3

Triduo Pascual y Jueves Santo

 

V1
D1

4

Solemnidades de no precepto. Conmemoración de todos los fieles difuntos

D1

V1

5

Miércoles de Cenizas. Lunes, martes y miércoles de la Semana Santa

D1

V1

6

Octava de Pascua

D1

V1

7

Domingos del Tiempo de Navidad y del Tiempo Ordinario

V1
D1

V2
D2

8

Fiestas

V1
D1

V2
D2

9

Ferias de Adviento del 17 al 24 de diciembre

V1
D1
D2

V2

10

Octava de Navidad

V1
D1
D2

V2

11

Ferias de Cuaresma

V1
D1
D2

V2

12

Memorias obligatorias

V1
D1
V2
D2

 

13

Ferias de Adviento hasta el 16 de diciembre

V1
D1
V2
D2

 

14

Ferias del Tiempo de Navidad hasta el 2 de enero

V1
D1
V2
D2

 

15

Ferias del Tiempo de Pascua

V1
D1
V2
D2

 

16

Ferias del Tiempo Ordinario

V1
D1
V2
D2
V3
D3

 

 

B) ¿Qué formulario conviene elegir?

La IGMR, en su n. 352, ofrece una primera respuesta o criterio general previo. Señala que “al preparar la Misa, el sacerdote prestará atención al bien común espiritual del pueblo de Dios más que a su propia inclinación. Recuerde, además, que la elección de estas partes debe hacerse de común acuerdo con aquellos que tienen alguna participación en la celebración, sin excluir de ninguna manera a los fieles en aquello que a ellos se refiere más directamente”.

Sobre la actitud del sacerdote, Benedicto XVI señala lo siguiente: “Es necesario, por tanto, que los sacerdotes sean conscientes de que nunca deben ponerse ellos mismos o sus opiniones en el primer plano de su ministerio, sino a Jesucristo. Todo intento de ponerse a sí mismos como protagonistas de la acción litúrgica contradice la identidad sacerdotal. Antes que nada, el sacerdote es servidor y tiene que esforzarse continuamente en ser signo que, como dócil instrumento en sus manos, se refiere a Cristo. Esto se expresa particularmente en la humildad con la que el sacerdote dirige la acción litúrgica, obedeciendo y correspondiendo con el corazón y la mente al rito, evitando todo lo que pueda dar precisamente la sensación de un protagonismo suyo inoportuno. Recomiendo, por tanto, al clero que profundice cada vez más en la conciencia de su propio ministerio eucarístico como un humilde servicio a Cristo y a su Iglesia”[3].

Otros dos criterios concretos que presenta la IGMR para las ferias durante el año y que conviene tener en cuenta son los siguientes:

- IGMR, n. 378: “Se recomienda de manera especial la memoria de Santa María en sábado, porque en la Liturgia de la Iglesia, en primer lugar, y antes que a todos los Santos, se tributa veneración a la Madre del Redentor”[4].

- IGMR, n. 381: “... las Misas cotidianas [por los difuntos] pueden celebrarse en las ferias durante el año en las que ocurren memorias libres, o se hace el Oficio de la feria, con tal de que realmente se apliquen por los difuntos”[5].

Si bien “cualquier Misa se ofrece tanto por los vivos como por los difuntos y en la Plegaria eucarística se tiene una memoria de los difuntos” (IGMR, n. 354), en la Misas de difuntos esto se hace expresamente. No es de extrañar, por lo tanto, que las misas “votivas” más antiguas que recuerda la historia litúrgica fueran unas pro defunctis, mencionadas ya por Tertuliano y san Cipriano.

Benedicto XVI, en la Exh. apost. Sacramentum caritatis, recordaba expresamenta a todos los fieles “la importancia de la oración de sufragio por los difuntos, y en particular la celebración de santas Misas por ellos, para que, una vez purificados, lleguen a la visión beatífica de Dios”[6].

Con un carácter más general también se recogen en la misma IGMR las siguientes indicaciones:

- IGMR, n. 373: “Las Misas por diversas necesidades y las Misas por diversas circunstancias se eligen para circunstancias determinadas, a veces, o en tiempos establecidos. De éstas, la Autoridad competente puede elegir Misas a favor de los que suplican, según lo establezca la Conferencia de Obispos en el transcurso del año”.

- IGMR, n. 375: “Las Misas votivas de los misterios del Señor, o en honor de la bienaventurada Virgen o de los Ángeles o de cualquier Santo, o de todos los Santos, pueden celebrarse de acuerdo con la piedad de los fieles, en las ferias durante el año, aunque ocurra una memoria libre. Sin embargo, no pueden celebrarse como votivas las Misas que se refieren a los misterios de la vida del Señor o de la bienaventurada Virgen María, exceptuada la Misa de la Inmaculada Concepción de la bienaventurada Virgen María, porque la celebración de ellos está relacionada con el curso del año litúrgico”.

Se encuentran testimonios de ambos tipos de formularios votivos de Misa, por diversas necesidades y votivas stricto sensu, ya en los antiguos sacramentarios. Durante la Edad Media se observa que cualquier necesidad pública o privada, material o espiritual, halla su correspondencia en los formularios votivos. A parte de esas misas votivas con fines particulares, el Medievo tuvo predilección por otras en honor de aquellos santos que consideraba “especializados” para obtener de Dios gracias temporales[7].

El Misal romano de 1570 no rechazó estas viejas expresiones litúrgicas de devoción popular, pero escogió las mejores y las reunió en una sección especial: Missae votivae ad diversa, que seguía al común de santos. En este Misal promulgado por Pío V junto con la sección de misas votivas (ad diversa) se encuentra otra serie, correspondiente a cada uno de los días de la semana (Missae votivae per hebdomadam) que se celebran si la rúbrica lo permite. Reproducimos a continuación el elenco:

Feria 2ª

- Misa de la Santísima Trinidad

- Misa de Difuntos

Feria 3ª

- Misa de los Ángeles

Feria 4ª

- Misa de San José

- Misa de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo

- Misa de todos los Apóstoles

- Misa de un Apóstol cualquiera

- Misa del Patrono o del titular de la iglesia o del Santo Fundador de la orden

Feria 5ª

- Misa del Espíritu Santo

- Misa del Santísimo Sacramento[8]

Feria 6ª

- Misa de la Santa Cruz

- Misa de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo

Sábado

- Misa de Santa María

El Misal romano publicado después de la reforma conciliar, en continuidad con el anterior, recoge también formularios de Misas por diversas necesidades, diversas circunstancias y votivas, si bien ya no les asigna un día de la semana. Conviene tener en cuenta que la elección de las Misas votivas puede estar influida por la devoción popular, que asigna un significado especial a un día de la semana. En la Epacta del Vaticano se menciona expresamente la Misa votiva del Sagrado Corazón de los Primeros Viernes de mes como motivo o ejemplo de verdadera necesidad o utilidad pastoral (Epacta, 10b, p. 14). De este modo la liturgia y la piedad personal, que la prepara y prolonga, se apoyan mutuamente y la vida espiritual de los fieles se ve favorecida y enriquecida. Sin rigideces y automatismos, y sin infringir las normas de precedencia del calendario, parece recomendable, por tanto, el uso frecuente de los formularios de misas votivas.

Al mismo tiempo, como sucedía ya en el Medievo, utilizar las Misas por diversas necesidades, en circunstancias determinadas, o en tiempos establecidos, favorece también salir al encuentro de las preocupaciones y aspiraciones de los fieles. En ocasiones, será útil comprobar si los formularios escogidos se encuentran en los misales de fieles. Con la idea de no empequeñecer sus miras, con la petición exclusiva por necesidades particulares, no conveniene repetir con demasiada frecuencia el uso de un mismo formulario.

 

Juan José Silvestre
Octubre de 2011



[1] Cfr. Normae universales de Anno liturgico et de Calendario, nn. 4-7. Este documento se recoge en el Misal Romano después de la IGMR.

[2] Benedicto XVI, Discurso a los monjes cistercienses de la abadía de Heiligenkreuz, 9 de septiembre de 2007.

[3] Benedicto XVI, Exh. apost. post. Sacramentum caritatis, 22-II-2007, n. 23.

[4] Para la memoria de Santa María en sábado se pueden utilizar las Misas del Commune Beatae Mariae Virginis que se encuentran en el Missale Romanum: 8 formularios distintos para el tiempo per annum y uno para cada uno de los siguientes tiempos fuertes: Adviento, Navidad y Pascua. En la sección Misas votivas De Beata Maria Virgine se recogen además otros 3 formularios.

[5] En la sección Pro pluribus vel pro omnibus defunctis del Missale romanum se recogen 8 formularios que pueden utilizarse en las Misas cotidianas de difuntos.

[6] Benedicto XVI, Exh. apost. post. Sacramentum caritatis, n. 32.

[7] “En un sacramentario de la primera mitad del siglo X, falsamente atribuido a Alcuino, las misas votivas aparecen ya distribuidas para cada día (...): domingo, de Trinitate y de gratia Spiritus S. postulanda; lunes, pro peccatis y pro petitione lacrimarum; martes, ad postulandum angelica suffragia (...); miércoles, de s. sapientia y ad postulandam humilitatem; jueves, de charitate y contra tentationem carnis; viernes, de S. Cruce y de tribulatione et necessitate; sábado, de S. Maria e in commemoratione de S. Maria (...) En la época de Durando (+ 1296) se seguía, como él atestigua, el siguiente orden: domingo, de Trinitate; lunes, de angelis o pro defunctis; martes, pro peccatis; miércoles, pro pace; jueves, pro tibulatione; viernes, de Cruce; sábado, de S. Maria. Algún tiempo después, con la institución de la fiesta del Corpus Domini, se encuentra asignada al jueves también la misa de Corpore Christi” (M. Righetti, Historia de la liturgia II, BAC, Madrid 1956, pp. 117-118).

[8] En el Misal romano de 1962 se incluyó la Misa votiva de Jesucristo Sumo y Eterno sacerdote como formulario apropiado para la feria 5ª.